El Rooibos es una infusión realizada a partir de un arbusto sudafricano llamado Aspalathus Linearis. Puesto que no procede de la Camelia Sinensis el Rooibos no es propiamente un té.

Es utilizado como sustituto porque no contiene teina y unas propiedades similares a las del té rojo.

La infusión tiene un color rojizo y un sabor ligeramente dulce, afrutado y exótico.

Cantidad de teína:   T0

Preparación:

Poner una cucharada de postre por persona (aprox. 2-3 grs.) en el infusor.

Verter sobre el té agua caliente a unos 100º

Dejar reposar entre 5 y 7 minutos.

Endulzar a gusto, preferiblemente con azucar integral.

Propiedades que se le atribuyen al rooibos:

1. Antioxidante. El té rooibos dispone de un maravilloso antioxidante, el chrysoeriol, que inhibe el estrechamiento y endurecimiento de las arterias. Rica en minerales (hierro, flúor, sodio, potasio) y vitamina C entre otros.

2. Hígado. Sus antioxidantes logran activar las enzimas AMPK, que ayudan a prevenir el hígado graso y el desarrollo de otros trastornos metabólicos

3. Enfermedades cardíacas. regula nuestra tensión, armoniza nuestra circulación sanguínea y disminuye el colesterol malo (LDL).

4. Problemas respiratorios. Gracias al flavonoide chrysoeriol, logra dilatar los bronquios y actuar como un antiespasmódico. Es muy útil para aliviar la congestión de las vías respiratorios y mejorar episodios de alergias.

5. Cuida del cerebro. El alto contenido de antioxidantes presentes en el té rooibos, logra aliviar el daño oxidativo de nuestras estructuras cerebrales, manteniéndolo ágil y luchando contra los radicales libres que lo envejecen..

6. Diurético. El rooibos es un excelente diurético, además al no contener el ácido oxálico presente en los tés es una excelente opción para las personas con tendencia a los cálculos renales.

7. Piel. Gracias al ácido alfa hidróxido y a su contenido en zinc es un excelente aliado para las personas con acné, eczema o psoriasis.